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Aceite de maíz

El aceite de maíz es uno de los más utilizados en el mundo, sobre todo en las cocinas para la preparación de alimentos. Pero aparte de la cocina, tiene muchos usos más, así como beneficios y algunos inconvenientes dependiendo de su uso.

Si quieres conocer más acerca del aceite de maíz, te invitamos a seguir leyendo para que conozcas mejor este producto que es muy usado mundialmente.

Origen y procedencia de este tipo de aceite

El uso de grasas se viene dando desde tiempos ancestrales. El proceso para la obtención de grasas y aceites era un proceso bastante artesanal, muchas veces hecho en el hogar. Hay referencias de que en la Europa del siglo II a.C., en la Roma Imperial, ya había presencia de pequeñas industrias que procesaban aceite, específicamente de oliva.

El maíz data de alrededor del 5000 años a.C., su nombre científico es “Zea Mays” y es procedente de América, donde al principio del desarrollo de la agricultura, fue uno de los alimentos más significativos e imprescindibles de la región.

Este grano fue cultivado por los pueblos de México, quienes lo usaban de muchas maneras. Una de ellas fue el aceite de maíz, que se utilizó en las tribus Aztecas y Mayas, así como por los Incas, al sur del continente americano.

Proceso de obtención del aceite de maíz

¿Cómo se hace este tipo de aceite? El aceite de maíz es uno de los diversos aceites de origen vegetal que existen. Este es extraído del germen del grano de maíz. En cada grano se encuentra un porcentaje de aceite que varía del 3,1% al 5,7% del peso total del grano, y 83% de ese contenido graso se encuentra en el germen.

Mazorcas de maíz
Mazorcas de maíz

El proceso de obtención del aceite de maíz consiste en separar el germen de la semilla de maíz del resto del grano. Esto se consigue en la etapa inicial del proceso de molienda húmeda. Cuando hablamos de molienda, nos referimos al proceso de pulverizar y dispersar materiales sólidos, tales como granos, en este caso, el maíz. Después del proceso de molienda húmeda, se consigue la materia prima para la recuperación del aceite.

Posteriormente, la elaboración del aceite de maíz se divide en dos etapas, donde en la primera se manufactura y obtiene el aceite crudo, mientras que en la segunda etapa se consigue la refinación del mismo. Estas etapas se subdividen en otras más.

Beneficios e inconvenientes de este tipo de aceite

El aceite de maíz tiene varios beneficios, y para aprovechar al máximo sus propiedades nutricionales, este aceite debe ser adquirido por presión en frío del germen de maíz fresco.

Entre esas propiedades beneficiosas encontramos que:

1. El aceite de maíz es rico en vitamina E, lo que hace que sea un aceite muy estable y además ayuda a que su uso sea excelente para evitar enfermedades neurológicas, así como circulatorias y vasculares. De igual forma, previene esterilidad.

2. También tiene cantidades importantes de vitamina A y D, así como hierro y calcio.

3. Este aceite, cuando es refinado, tiene la propiedad de potenciar el sabor de los alimentos. Además, tiene gran resistencia al proceso de enranciamiento, el cual se refiere a que con el tiempo un alimento que es rico en grasas o aceites, se altera, obteniendo un sabor desagradable.

4. Tiene efectos antioxidantes. Este efecto previene la formación de radicales libres, los cuales provienen de la oxidación de las grasas que se encargan de favorecer el envejecimiento de la piel.

5. Ayuda a controlar los niveles altos de colesterol.

6. Tiene poder nutritivo e hidratante en la piel, por lo que se puede usar de manera externa. Por ejemplo, en los masajes, ya que es un buen vehículo de aceites esenciales.

Aunque el aceite de maíz tiene muchos beneficios, también hay algunos inconvenientes con respecto a su uso. Uno de ellos es que no contiene cantidades significativas de fibra alimentaria, tampoco de proteínas ni de carbohidratos.

Además, tiene un alto porcentaje calórico, por lo que, si abusas de su consumo, puedes llegar a tener problemas de obesidad. Así que hay que usarlo de manera prudente. También se recomienda su uso prudente en caso de que quieras mantener tu peso o estés haciendo alguna dieta para adelgazar.

Si sufres de hipertensión o algún grado de insuficiencia renal, debes evitar el aceite de maíz como diurético, ya que, si se consume más de lo que se debería, puede desequilibrarse la tensión o aumentar los efectos cardiotónicos.

De igual manera, consumir gran cantidad de aceite de maíz puede provocar dolores estomacales. Su uso debe hacerse de manera cautelosa y siempre bajo las recomendaciones de tu médico, especialmente si estás embarazada o en la lactancia.

Usos del aceite de maíz

Como hemos señalado antes, el aceite de maíz tiene muchos usos, sobretodo en la parte alimentaria.

Envasado del aceite de maíz
Envasado del aceite de maíz

El aceite de maíz se puede comer crudo o para cocinar. Por ejemplo, puede ser utilizado para freír, también como componente para aderezar ensaladas. De igual manera, se puede utilizar para potenciar los sabores de platos preparados.

Se puede usar en la fabricación de margarinas, así como también mayonesa.

El aceite de maíz también se usa en la industria panificadora, así como en la elaboración de caldos (consomés).

Otro uso muy importante de este aceite, es que siempre puede ser un sustituto de la grasa animal. Esto es importante recalcarlo, sobre todo por el auge del veganismo y vegetarianismo que hay actualmente. Las personas que han adoptado este modo de alimentación, pueden sustituir la grasa animal por aceite de maíz, o cualquier otro aceite vegetal, en cualquier preparación de comida.

El aceite de maíz también puede ser usado de manera externa. Por ejemplo, en masajes o con fines terapéuticos, así como para tratamientos de la piel y para el cabello reseco. Es utilizado en muchos productos cosméticos, gracias a la vitamina E que contiene.

Además, podemos encontrar que el aceite de maíz también es usado en la fabricación de lubricantes y biodiesel.

Después de haber revisado varios aspectos del aceite de maíz, podemos decir que, si bien es un aceite que posee varios beneficios, primordialmente por el contenido de ácidos grasos y múltiples usos, su consumo, específicamente en el ámbito alimentario, debe hacerse de manera consciente y sin abusar del mismo.

No es que el aceite de maíz sea malo pero lo ideal es resaltar sus usos positivos utilizándolo de manera adecuada, para así aprovechar al máximo de todos sus componentes beneficiosos para nosotros.

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